Cómo trabajamos
Vendemos tiempo,
no tecnología.
Nuestro objetivo no es venderte herramientas: es liberar las horas que tu equipo dedica a tareas repetitivas y de bajo valor, para que puedan concentrarse en el trabajo que sí marca la diferencia. Así trabajamos.
Nuestra filosofía
Por qué hacemos las cosas así
Cuando ayudamos a una empresa a automatizar procesos, integrar IA o construir software a medida, el objetivo no es la herramienta en sí. Es liberar las horas que tu equipo dedica a tareas repetitivas y de bajo valor para que puedan dedicarse a lo que sí requiere criterio, creatividad y juicio humano. La parte que diferencia a tu empresa de la competencia. La que justifica contratar a profesionales cualificados.
Una persona que pasa cuatro horas al día cruzando datos en Excel, copiando información entre sistemas o respondiendo siempre lo mismo a clientes, no es solo un coste operativo: es talento desperdiciado. Recuperar ese tiempo es el verdadero retorno de una buena automatización.
Por eso, antes de proponer cualquier solución, necesitamos entender cómo trabajas hoy. Cómo se ejecutan las tareas, dónde se atascan los procesos, qué partes son repetitivas y cuáles requieren juicio. Sin ese análisis previo, cualquier propuesta es humo bien empaquetado — y de eso ya hay demasiado en el mercado.
En los proyectos grandes esto se traduce en trabajar codo con codo durante la fase inicial: ver el proceso real desde dentro — el que está en las hojas de cálculo, en las cabezas del equipo, en el "siempre lo hemos hecho así" — y proponer en consecuencia. En proyectos más pequeños y delimitados, la conversación inicial y el scoping cubren lo necesario.
Las fases
Del primer email a la evolución continua
Sesión inicial sin compromiso
Una conversación de 30-45 minutos para entender qué necesitas, en qué punto estás y si tiene sentido que trabajemos juntos. No es una llamada comercial: es un diagnóstico técnico honesto. Si no encajamos, te lo decimos.
Propuesta concreta
Si hay encaje, te enviamos en pocos días una propuesta clara: alcance del proyecto, fases, entregables, presupuesto cerrado y plazos. Sin letra pequeña, sin horas abiertas, sin "depende".
Scoping detallado (o inmersión, en proyectos grandes)
Antes de empezar a construir, sesiones de trabajo para definir requisitos finos, modelo de datos, integraciones, casos de uso y criterios de éxito. En proyectos pequeños, el scoping cubre lo necesario. En proyectos grandes, ampliamos esta fase con una inmersión en tus procesos reales (ver más abajo). Esta fase evita la gran mayoría de los problemas que aparecen después en proyectos mal planteados.
Construcción por fases
Trabajamos en releases cada 2 semanas. Al final de cada fase hay algo funcionando que puedes ver, probar y validar. No esperamos 6 meses para enseñar nada. La transparencia es nuestro mejor aliado.
Validación y despliegue
Pruebas con datos reales, ajustes, formación a tu equipo si lo va a mantener internamente. Despliegue a producción con monitorización configurada desde el primer día.
Acompañamiento posterior
Una vez en producción, ofrecemos contratos de mantenimiento y evolución continuada con SLA claro. No queremos clientes "de un solo proyecto": queremos acompañar la evolución del producto a largo plazo.
Proyectos grandes
La inmersión: cuándo y cómo
En proyectos pequeños y delimitados (una automatización puntual, una auditoría SEO, una web corporativa) la conversación inicial y el scoping cubren lo necesario. En proyectos más grandes — transformaciones operativas, integración de IA en varios procesos, plataformas a medida — la inmersión es donde se decide si el proyecto sale bien o sale regular. Y eso pesa más que cualquier elección técnica posterior.
Qué hacemos durante la inmersión
- · Sesiones de trabajo con las personas que ejecutan los procesos hoy.
- · Observación directa de cómo se hace el trabajo, no cómo se supone que se hace.
- · Mapeo de procesos reales, no de diagramas teóricos.
- · Identificación de cuellos de botella, tareas duplicadas y oportunidades concretas.
Modalidad y duración
- · Mixta según el caso: videollamadas, screen-sharing y documentación compartida, con visitas presenciales cuando el proyecto lo justifica.
- · Duración típica entre 1 y 3 semanas, no a tiempo completo: sesiones acordadas que no entorpecen tu operativa.
- · Acuerdo de confidencialidad firmado antes de empezar.
- · Evaluamos en la sesión inicial si tu proyecto requiere inmersión o si el scoping clásico es suficiente.
Cómo lo hacemos
Principios que nos guían
Honestidad técnica
Decimos las cosas como son: si una tecnología no encaja, lo decimos. Si un plazo no es realista, lo decimos. Si un proyecto puede simplificarse y ahorrarte dinero, lo decimos.
Presupuesto cerrado por fases
No trabajamos por horas abiertas que se descontrolan. Cada fase tiene presupuesto fijo y entregables concretos. Si algo cambia, se renegocia explícitamente, no por sorpresa.
Código y datos son tuyos
El código que escribimos vive en tu repositorio. Los datos están en tu infraestructura o en proveedores donde tú eres el titular. Nada está atado a nosotros.
Documentación viva
Documentamos a medida que construimos, no como pensamiento posterior. Tests, docs técnicas, guías de despliegue: todo lo que tu equipo necesita para mantener el sistema.
Sin lock-in tecnológico
Usamos estándares abiertos siempre que se puede. Si en el futuro decides cambiar de proveedor o llevar el proyecto a otro equipo, el sistema sigue funcionando.
Resultados medibles
Definimos al principio cómo mediremos el éxito. Métricas concretas, no impresiones genéricas. Si los números no mejoran, ajustamos.
Preguntas frecuentes
Lo que más nos preguntan sobre el proceso
¿Qué pasa si en la sesión inicial me decís que no encajamos?
Te lo decimos sin rodeos y, si podemos, te recomendamos a un colaborador o consultor que sí encaje. La sesión inicial es gratuita y sin compromiso para los dos lados: si vemos que vamos a perder el tiempo (el tuyo y el nuestro), preferimos decirlo a empezar un proyecto que no va a funcionar.
¿Quién participa por mi parte durante la inmersión?
Las personas que ejecutan los procesos en el día a día, no solo dirección. Es habitual que sea más útil hablar con quien cruza el Excel o atiende al cliente que con quien firma la factura. Te ayudamos a identificar quién debería estar en cada sesión.
¿Cuánto tiempo dura la fase de inmersión?
Depende del alcance, pero típicamente entre 1 y 3 semanas. No es trabajo a tiempo completo por tu parte: son sesiones acordadas que no entorpecen la operativa. Lo definimos al inicio para que tengas claridad sobre la dedicación que requiere.
¿Hay que firmar un NDA antes de la inmersión?
Sí. Cualquier información operativa de tu empresa se cubre con un acuerdo de confidencialidad antes de empezar la inmersión. Es estándar y lo firmamos sin debate. Las NDAs no son necesarias para la primera conversación informativa, solo cuando hay un proyecto concreto sobre la mesa.
¿Y si descubrís durante la inmersión que el proyecto es más grande de lo que parecía?
Te lo decimos en cuanto lo detectamos, no al final cuando ya no hay vuelta atrás. La propuesta inicial siempre lleva una cláusula de revisión: si durante la inmersión el alcance se amplía significativamente, replanteamos la propuesta antes de seguir. Nunca empezamos a construir sin que ambas partes hayan validado el alcance final.
¿Las fases tienen presupuesto cerrado o se factura por horas?
Presupuesto cerrado por fases. Cada fase tiene entregables y precio definidos antes de empezar. Solo se renegocia si el alcance cambia, y siempre con tu consentimiento explícito antes de incurrir en costes nuevos. Las horas abiertas no son nuestra forma de trabajar.
¿Empezamos?
La sesión inicial es sin compromiso. Cuéntanos tu caso y te decimos si tiene sentido seguir.
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